Es un hecho que la profesión de Abogado ha evolucionado, y mucho, en los últimos años. Unos, los más, han empezado más bien como “desnudos” en la procelosa jungla de los asuntos judiciales y del Derecho, en tanto que otros (de quienes siempre se tiene una sana envidia) han podido participar desde sus inicios en Despachos famosos o han heredado Bufetes de padres o de familiares, eso sí, excelentes Abogados. Aunque, finalmente, todos hayan tenido que aprender de los errores propios y de sus, al principio, escasos aciertos, como es justamente la ley de la vida: errores y aciertos de unos y de otros que constituyen el contenido de esta maravillosa profesión que llamamos la Abogacía.

 

Abogacía

 

Javier Íscar, como muchos otros licenciados en Derecho, decidió compaginar sus estudios de los últimos años de carrera con la realización de un MBA y con el ejercicio de la profesión en su primer bufete profesional. Lo que aprendió en ese Máster le permitió gestionar su despacho entonces con un cierto sentido empresarial, a pesar de que tuvo, como es lógico, que comenzar de cero en busca de su primer gran reto: conseguir clientes que confiaran en un abogado joven y sin experiencia, aunque repleto de ideas, de ganas y de motivación por el trabajo bien hecho.

El Turno de Oficio, durante varios años, le enseñó muchos de los valores que le han servido de guía a lo largo de su trayectoria profesional. Gracias a este trabajo sabe que no hay asunto pequeño ni cliente que no sea importante. Y que la importancia de cada caso es proporcional tan solo a las necesidades y a las preocupaciones del cliente. Allí, en el Turno de Oficio, aprendió que la generosidad es una de sus grandes bases. Porque la generosidad se mide por lo que das; no por lo que te quedas. Y que ser generoso significa compartir días, minutos y horas con compañeros repletos de abnegación, con Abogados expertos que dedican a cada asunto el tiempo necesario, sin buscar, jamás, la (por otro lado) imposible rentabilidad.

Aunque su encuentro con el Arbitraje fuera inicialmente algo más fortuito Javier Íscar se sintió motivado para crear en el año 2000 la Asociación Europea de Arbitraje, institución que hoy ocupa del todo su tiempo y su ilusión y que le ha dado conocimientos profundos del Derecho Inmobiliario, del Derecho Bancario y, especialmente, de los conflictos que esta manera de solucionarlos puede aportar a la sociedad.

En los últimos años, la actividad profesional de Javier Íscar ha estado vinculada al arbitraje y a la mediación en diferentes conflictos, participando en su gestión bien como árbitro en distintas instituciones arbitrales o bien como árbitro ad hoc nominado por las partes. También ha ocupado parte de su actividad la formación de otros Abogados interesados en el Arbitraje y la Mediación en distintas Universidades y diversos centros especializados, así como la dirección y la gestión de Instituciones de solución de conflictos como el Centro de Mediación CEMED, el Centro Iberoamericano de Arbitraje o la Corte de Arbitraje Hispano Marroquí.

 

Legislación

 

Como Diputado 3º en la Junta de Gobierno que ha presidido la Decana, Sonia Gumpert, Javier Íscar ha participado muy activamente en el proyecto conjunto de instalar al Colegio de Abogados de Madrid en el siglo XXI, ayudando a poner en valor una legislatura plena de cambios importantes, de servicios al Colegiado, y de transparencia en la gestión, con la mente siempre puesta en la defensa de la profesión de los Abogados, y en su reflejo práctico en la compleja sociedad que nuestro tiempo nos ha sencillamente adjudicado.